Una historia de Pedro Hormazábal Aguilera
La Fundación Gente de la Calle, ubicada en Franklin en un antiguo edificio del Instituto de Previsión Social (IPS) es un tremendo lugar, pero que al momento de ser adjudicado a Gente de la Calle estaba con un deterioro notable y que el accionar de estos agentes sociales logró restaurar en cerca de 3 meses y sólo con autogestión. Esa es un poco de su historia, pero hay más. Anteriormente, recibían gente en una sede en Recoleta, apenas llegaba uno, llamaba a la nostalgia al tocar la campana de la puerta, ya que, esta se ocupaba en un pasado para avisar que la comida estaba preparada y se acercaran a comer un rico plato de comida.
Con esa acogida llegábamos a empaparnos de la historia y acción de esta fundación. Una empinada escalera nos llevaba a las salas donde trabajan día a día contra la situación de calle, pero el shock nos pegaba al ver unos letreros con una cruda realidad, la menstruación en la calle y unos testimonios que eran de primera fuente. Las mujeres recurrían incluso a gasas para poder combatir su periodo, algo natural, pero que las violenta e invisibiliza.
Algo aún más común y que todas las personas pasaremos sí o sí es la muerte, un tema tabú y que nadie se pregunta qué ocurre luego de la muerte de gente en situación de calle. Fundación Gente de la Calle también toca este punto, dignifica la muerte de estas personas llevándoles a un lugar merecido para tener un descanso eterno, como lo es el Mausoleo Memorial Dignidad para gente en situación de calle.
Pasando este muro de testimonios y el florecer de cuestionamientos acerca de la realidad de cosas que encontramos básicas o comunes para las personas, para quienes se encuentran en situación de calle, golpean de una manera violenta, sin muchas chances de solucionarlo o revertirlo. Esas incógnitas quedaron plasmadas en nuestra mente, las planteamos y nos relataron una ruta con matronas que hacían hace un par de años y que buscan volver a retomar.
El segundo piso era una locura, había una segmentación de donaciones para realizar una venta de garage y seguir financiando el resto del año. Un trabajo de joyería, donde las ropas y productos iban a tumultos, luego a bolsas con etiquetado y próximamente a la venta con fines de tener un recurso.
Muchas manos trabajan día a día para llevar Gente de la Calle adelante. Más que una simple fundación, es la comunidad que aboga por suplir las injusticias sociales que existen en nuestro territorio. Su financiamiento nos da una pista de a dónde van los tiros, la autogestión parece ser la manera más fiable, no se puede confiar en planes gubernamentales, ya que, muchas veces, se invisibiliza, se aparta, se dan otras prioridades o, diciéndolo con todas sus letras, se margina.


